www.abcdesevilla.es 16/11/2015
Mas de 10.000 agricultores de unen para diferenciar a las aceitunas sevillanas en el mercado, defendiendo la rentabilidad y el empleo en el sector.

Frende al abandono progresivo de los olivares de verdeo en la provincia de Sevilla, el sector productor y transformador de la aceituna de mesa une sus voces para defender los valores tradicionales y de calidad asociados a las variedades manzanilla y gordal, constituyendo una asociación para proteger a las variedades sevillanas de prácticas desleales en el mercado, asegurando un precio razonable en origen y defendiendo el nombre de un producto tan vinculado al territorio. Al frente de la Asociación está Manuel Guillén, presidente también de la cooperativa de segundo grado Manzanilla Olive, quien se ha propuesto integrar a toda la sociedad sevillana en un proyecto que “es de vital importancia para mantener la estructura productiva y de empleo en nuestros pueblos”, asegura.
- ¿Cómo nace la Asociación?
– Surge porque tenemos dos variedades de aceitunas, la gordal y la manzanilla, que siendo insignia de Sevilla y de España en el mercado internacional tienen un gran problema de rentabilidad al no estar mecanizadas. El productor no puede mantener la explotaciones y progresivamente están desapareciendo los olivos tradicionales, al ritmo de más de 8.000 hectáreas en los últimos años. Por ello, en el 2013 el sector productor e industrial decidimos unir nuestras fuerzas y crear mecanismos de protección para amparar a un producto nuestro, ya que Sevilla es la primera provincia productora del mundo de estas variedades, con municipios como Arahal, Dos Hermanas, Morón de la Frontera o Pilas con una larga tradición en olivar de mesa.
- ¿Cuántos miembros la componen?
– Como socios ordinarios somos unas 18 empresas productoras, transformadoras y/o envasadoras de la provincia, mayoritariamente cooperativas, pero tenemos también socios patrocionadores. Estos son entidades públicas o privadas dentro del sector de la aceituna de mesa, como la Diputación de Sevilla, varios de grupos de Desarrollo Rural y las organizaciones agrarias, entre otros.
- ¿Qué peso representa la entidad en el sector del verdeo?
– Ahora mismo somos unos 10.000 agricultores, por lo que tenemos 10.000 razones para trabajar por el sector del verdeo e intentar hacer más rentables las explotaciones, pues no queremos tener que ir a un museo para ver un olivar tradicional. En total, representamos un tercio de la producción de las aceitunas gordal y manzanilla, o lo que es lo mismo, una producción de 50 millones de kilos, aunque esperamos que en poco tiempo nuestro peso aumente y lleguemos a integrar a todo el sector.
- ¿Qué circunstancias motivan la crisis de precio de estas variedades?
– Aparte del hándicap de la mecanización, el sector de enfreta a retos que condicionarán el futuro de las variedades manzanilla y gordal, como la creciente competencia de países emergentes con diseños de plantaciones más eficientes, la atomización industrial, los desequilibrios en la cadena de valor, el envejecimiento de los titulares de las explotaciones o la usurpación en el uso de marcas o denominaciones, entre otros. Estas amenazas son las que obligan al sector sevillano a crear mecanismos de protección de sus productos frente a terceros.
- ¿Por qué se opta por una figura como la Indicación Geográfica Protegida (IGP) y no otra?
– Se apuesta por la IGP porque las aceitunas sevillanas cuentan con transformación. De hecho, es común encontrarnos en el mercado las aceitunas preparadas con relleno, bien de pimiento o de anchoa. Como el Guadalquivir no produce anchoas, no podíamos optar a una Denominación de Origen Protegida, que obliga a que todos los elementos y procesos que conforman el producto final deben proceder y tener lugar en la zona de origen, en este caso, Sevilla. Por tanto, decidimos iniciar el proceso para solicitar el reconocimiento de la IGP, que no impide que en su comercialización pueda llevar alguna materia, como el relleno, que sea externa.
- ¿En qué fase se encuentra la solicitud de este marchamo de calidad?
– El proyecto va rápido, pese a que hemos tenido que rehacerlo para que fuese más integrador. De hecho, hemos cambiado la solicitud de una IGP que englobara las dos variedades a una IGP para cada variedad. Por tanto, ahora solicitamos el reconocimiento de la IGP Aceituna Manzanilla de Sevilla y la IGP Aceituna Gordal de Sevilla, con el fin de promocionar y poner en valor los valores tradicionales y de calidad de estos productos locales que tanta reputación internacional han dado al sector de la aceituna de mesa de España.
- ¿Para cuándo se prevé una respuesta de la Administración?
– El pasado 22 de octubre se publicó en el BOE los pliegos de condiciones de nuestro proyecto. El proyecto tiene dos fases: una que es la aprobación nacional y otra que es la aprobación europea. Ahora estamos en la aprobación nacional y en la fase de oposicion, que es la última. Para principios de año esperamos poder tener la aprobación nacional transitoria, y podremos usar ya el sello de IGP mientras se tramita la solicitud en Bruselas. Una vez conseguido este distintivo, se pondrá en funcionamiento el Consejo Regulador, que se está tramitando paralelamente al marchamo de calidad.
- ¿Cómo va a funcionar el Consejo Regulador?
– El Consejo será el ente que va a gestionar tanto la protección de la manzanilla y la gordal en el mercado como la promoción de estas variedades. El mercado nacional es el que está sufriendo una mayor caída de consumo de las aceitunas sevillanas, por lo que nuestras acciones promocionales se centrarán en nuestro país en primer lugar. La idea es comunicar en base a dos valores: la calidad y la tradición. En torno a estos conceptos se integran las manifestaciones socioeconómicas, culturales, tecnológicas y ambientales de la aceituna sevillana. Aparte, otro objetivo de la asociación y que continuará el Consejo Regulador una vez creado es promover la investigación.
- ¿Qué líneas de I+D se han fomentado hasta ahora?
– Cuando se creó la asociación se puso en marcha un proyecto a dos años vista. Pensamos que los cimientos de la comunicación los teníamos que basar en la investigación y constituimos un grupo de cooperación con la participación de Grupos de Desarrollo Rural, la Universidad de Sevilla y centros tecnológicos. El proyectos engloba varias líneas como el estudio organoléptico de las dos variedades; las cualidades probióticas, digestivas y saludables para el consumidor; las características fisiológicas del olivo; o un estudio etnográfico sobre la repercusión del verdeo para los pueblos de la provincia. Los resultados los vamos a exponer el próximo 25 de noviembre en la Casa de la Provincia.
– Hay investigaciones en curso para hacer viable la mecanización de estas variedades. ¿Cree que será posible algún día cosechar con máquinas?.
– Es cierto que se lleva años investigando sobre la mecanización, y se han producido avances, pero los olivares de la provincia de Sevilla no están preparados para aguantar las máquinas. Por eso hay que buscar nuevos objetivos, y la IGP no sólo va a darle más precio a la aceituna manzanilla y gordal sino que le va a dar más importancia a la aceituna de mesa, que la ha perdido. Y la prueba está en los bares, que ponen sobre la mesa un producto de ínfima calidad.
- ¿Cree que tendría que regularse la calidad de las aceitunas de los bares como se ha hecho con los envases de aceite de oliva?
– Pues sí, porque la provincia se está jugando su futuro agrícola. Si un extranjero prueba un producto de mala calidad, la aceituna de mesa pierde a ese cliente para siempre, cerrándonos puertas a la exportación y a la internacionalización de uno de los productos premium de la marca España.
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