Piden a la Junta que articule un plan de subvenciones para arrancar olivares viejos

elcorreoweb.es 22/02/2019

La Asociación de Agricultores, Ganaderos y Manchoneros del Bajo Guadalquivir defiende sondear el sector de la Gordal sevillana y la Manzanilla

La Asociación de Agricultores, Ganaderos y Manchoneros del Bajo Guadalquivir (Agama), con sede en Los Palacios y Villafranca, defiende, desde la jornada agrícola celebrada el pasado lunes en Utrera sobre el futuro del olivar de mesa sevillano, que las administraciones, empezando por la Junta de Andalucía, deberían estudiar un pago compensatorio por el arranque secuencial y controlado de superficie de cultivo, especialmente de las variedades Gordal Sevillana y Manzanilla, que son las que en mayor medida están soportando la alargada crisis del sector. El representante de Agama, Juan Diego Gavira, ha señalado que el supuesto plan de arranque de olivares “debería recaer sobre olivares antiguos y desahuciados que han perdido la rentabilidad”.

“Las administraciones deberían tomar el asunto en consideración y sondear al menos el sector para ver qué acogida tendría la medida entre los olivareros implicados”, defiende Gavira, consciente de “la situación crítica que vive el sector” y de la existencia de “olivares poco productivos o que producen ya aceitunas de poca calidad”.

 Ayudas de otras administraciones
Aunque a juicio de Agama debería ser la Consejería de Agricultura quien gestionara el asunto, las ayudas que se consideren “deberían estar financiadas por fondos europeos y nacionales también”. A este respecto, Gavira puso el lunes como ejemplo, delante de aceituneros de Utrera, Los Palacios y Villafranca, Arahal o Morón de la Frontera, entre otras localidades, el caso de los diez millones de euros de un plan de arranque controlado que precisamente se va a llevar a cabo en Cataluña sobre unas 2.000 hectáreas de frutales de hueso, con horizonte de cumplimiento en el año 2020. En efecto, la consejera catalana Teresa Jordá considera que la producción equivalente a esa superficie sería la que se deja de exportar a raíz del veto ruso desde 2014. El plan del campo catalán busca eliminar variedades obsoletas y favorecer la viabilidad de las explotaciones.

Según la asociación del Bajo Guadalquivir, debería facilitarse un arranque progresivo y compensado “que favorezca una reconversión a otras orientaciones agronómicas, a otras variedades y a otras especies”.

 El problema de la aceituna de mesa de toda la comarca está también en los bajos precios que reciben los agricultores por un kilo de aceitunas, con cifras que no llegan a compensar los costes de producción. En las últimas campañas, el kilo se ha llegado a pagar a 60-70 céntimos mientras que los gastos generados para recogerlo fueron de euro.
elcorreoweb.es 22/02/2019