sevilla.abc.es 24/10/2018
De los 40 millones de kilos que se recogen de esta variedad en España, 12 millones de kilos nacen en los campos de Utrera.

Cuando la producción de muchas fincas utreranas se daba ya prácticamente como perdida -ya que las aceitunas que mostraban los olivos no cumplían con las exigencias mínimas de calidad propia de las aceitunas gordales- la lluvia que ha recibido en los últimos días la campiña utrerana, ha servido para salvar el final de la campaña de recolección de la aceituna, un momento crucial a lo largo del año por la cantidad de jornales y puestos de trabajo que genera.
Utrera es tierra de aceituna gordal, una variedad caprichosa que sólo se desarrolla en enclaves contados, como se ha dicho de manera tradicional: «una aceituna que sólo crece a la sombra de la Giralda, en un ramillete de pueblos de la provincia sevillana». De los 40 millones de kilos que se producen anualmente de aceituna gordal en España –un fruto muy valorado en mercados extranjeros por su especial sabor y gran tamaño- aproximadamente 12 millones de kilos nacen en los campos de Utrera, donde los agricultores aplican las técnicas recolectoras que han ido aprendiendo de sus antepasados, generación tras generación.
Este año «el verdeo» comenzaba con diferentes nubarrones en el horizonte, marcados por las diferentes huelgas para luchar por unos «precios justos» que se han celebrado en diferentes localidades sevillanas, la falta de tamaño de la aceituna y por supuesto los aranceles impuestos a diferentes variedades de aceitunas por parte del gobierno de los Estados Unidos, sin lugar a dudas el mercado más potente al que han ido a parar las aceitunas de Utrera en los últimos años.
sevilla.abc.es 24/10/2018
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